Este blog, fue creado con profundo amor y está dedicado a los Mensajeros de Dios, la Hueste Angélica, que a cada momento de nuestra vida nos rodean, protegen y guían con su infinito Amor.-
23 de mayo de 2015
PENTECOSTÉS
ORIGEN
DE LA FIESTA:
Los
judíos celebraban una fiesta para dar gracias por las cosechas,
cincuenta días después de la Pascua. De ahí viene el nombre de
Pentecostés. Luego, el sentido de la celebración cambió por el dar
gracias por la Ley entregada a Moisés.
En esta fiesta se recordaba el día en que Moisés subió al Monte Sinaí y recibió las tablas de la Ley y le enseñó al pueblo de Israel lo que Dios quería de ellos. Celebraban así, la alianza del Antiguo Testamento que el pueblo estableció con Dios: ellos se comprometieron a vivir según sus mandamientos y Dios se comprometió a estar con ellos siempre.
La gente venía de muchos lugares al Templo de Jerusalén, a celebrar la fiesta de Pentecostés.
En el marco de esta fiesta judía es donde surge la fiesta cristiana de Pentecostés.
LA
PROMESA DE JESÚS:
Durante
la Última Cena, Jesús les promete a sus Apóstoles: “Mi
Padre os dará otro Protector, que estará con vosotros para siempre:
el Espíritu de Verdad” (Juan
14: 16-17).
Más adelante les dice: “Les he dicho estas cosas mientras estoy con ustedes; pero en adelante, El Espíritu Santo, el interprete que el Padre enviará en Mi nombre, ése les enseñará todo y traerá a la memoria todo lo que yo les he dicho” (Juan 14: 25-26).
Al terminar la cena, les vuelve a hacer la misma promesa: “Les conviene que yo me vaya, pues al irme vendrá el Protector... muchas cosas tengo todavía que decirles, pero no se las diré ahora. Cuando venga Aquél, el Espíritu de Verdad, os guiará hasta la verdad completa,... y os comunicará las cosas que están por venir”
Más adelante les dice: “Les he dicho estas cosas mientras estoy con ustedes; pero en adelante, El Espíritu Santo, el interprete que el Padre enviará en Mi nombre, ése les enseñará todo y traerá a la memoria todo lo que yo les he dicho” (Juan 14: 25-26).
Al terminar la cena, les vuelve a hacer la misma promesa: “Les conviene que yo me vaya, pues al irme vendrá el Protector... muchas cosas tengo todavía que decirles, pero no se las diré ahora. Cuando venga Aquél, el Espíritu de Verdad, os guiará hasta la verdad completa,... y os comunicará las cosas que están por venir”
(Juan
16: 7-14).
A los cincuenta días de la Resurrección de Jesús se celebra la Fiesta de Pentecostés
A los cincuenta días de la Resurrección de Jesús se celebra la Fiesta de Pentecostés
LOS
ACONTECIMIENTOS DE PENTECOSTES:
Después
de la Ascensión de Jesús, se encontraban reunidos los Apóstoles
con María, la Madre de Jesús. Era el día de la fiesta de
Pentecostés. Tenían miedo de salir a predicar, de repente se
escuchó un fuerte viento que llenó toda la casa donde se
encontraban y vieron aparecer pequeñas lenguas de fuego que se
posaron sobre cada uno de ellos.
Todos quedaron llenos del Espíritu Santo y empezaron a hablar en otras lenguas.
En esos días, había muchos extranjeros y visitantes en Jerusalén, que venían de todas partes a celebrar la fiesta de Pentecostés judía, y cada uno oía hablar a los Apóstoles en su propio idioma y les entendían perfectamente.-
Desde ese día, ya no tuvieron miedo y salieron a predicar a todo el mundo las Enseñanzas de Jesús.
El
Espíritu Santo les dio fuerzas para cumplir su misión: Llevar la
palabra de Jesús a todas las naciones, y bautizar a todos los
hombres en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
¿QUIÉN
ES EL ESPÍRITU SANTO?
El
Espíritu Santo es Dios, la Tercera Persona de la Santísima
Trinidad, representa la Cualidad Divina del Amor
NOMBRES
DEL ESPÍRITU SANTO:
Al
Espíritu Santo se lo ha denominado de diferente maneras:
El
Espíritu de la Verdad
El
Paráclito
El
Abogado
El
Gran Confortador
El
Gran Consolador
El
Santificador
SEÑALES
DEL ESPÍRITU SANTO:
El
Viento: El
viento es una fuerza invisible pero real, de la misma forma lo es el
Espíritu Santo.
El
Fuego: El
fuego es un elemento que limpia, purifica. El Espíritu Santo es una
fuerza invisible y poderosa que habita en nosotros y nos purifica de
nuestro egoísmo para dejar paso al amor.
La
Paloma: Las
características de la paloma son: gentil, tierna, graciosa,
inocente, suave, pacífica, pura, paciente y fiel.
El
hecho de que el Espíritu Santo es representado como una paloma
indica que Él nunca obliga, sino que obra por medio de suaves
directivas
MISIÓN
DEL ESPÍRITU SANTO:
- El Espíritu Santo es Santificador: Tenemos que entregarnos a Él y dejarnos guiar por sus Inspiraciones para poder perfeccionarnos.
- El Espíritu Santo mora en nosotros: Corintios 3:16 dice: “¿No saben que son templo de Dios y que el Espíritu Santo habita en ustedes?”.Por esta razón debemos respetar nuestro cuerpo así como también el de los demás.-
- El Espíritu Santo nos lleva a la verdad plena, nos fortalece, nos llena de amor, de paz, de gozo, de fe y de esperanza.-
LOS
SIETE DONES DEL ESPÍRITU SANTO:
Estos Dones son regalos de Dios, que cada uno de nosotros debemos manifestar y desarrollar.-
Estos Dones son regalos de Dios, que cada uno de nosotros debemos manifestar y desarrollar.-
- FORTALEZA: Infunde fuerza interior, tenacidad, perseverancia y capacidad para superar los obstáculos.
- SABIDURÍA: Da Luz a la mente para entender la realidad que nos rodea y comprender el valor y el verdadero significado de las cosas.Otorga la capacidad de discernir y tomar decisiones oportunas.Por este Don el Espíritu Santo guía hacia el verdadero bien.
- AMOR: Este don concede la infinita Caridad, el Amor Divino. Su Llama hace amar a Dios con todo nuestro ser y al prójimo por ese mismo amor hacia Dios.
- BELLEZA: A través de este don se percibe la belleza y verdadera esencia de las cosas, en lugar de las simples apariencias
- CIENCIA: Concede la capacidad de conocer a fondo las cosas, descubriendo en ellas la huella de Dios. Es un conocimiento que abre el corazón, porque induce al respeto de las cosas conocidas, en cuanto son parte de un único designio que provienen de Dios.-
- DEVOCIÓN: A través de ella se reconoce la grandeza de Dios y su acción en la propia vida. Ayuda al ser a mantenerse en humildad y colocar su seguridad en manos de Dios y hace manifestar el respeto a Dios por ser el creador de todo cuanto existe.Este don lleva a reconocer la trascendencia divina e impulsa a la adoración y a la oración.
- PIEDAD: Infunde Amor hacia Dios y hacia toda parte de la Vida.Quien posee este don se siente amado, acompañado y asistido por Dios en todo momento y circunstancia.Este don hace que el individuo se sienta impulsado hacia las personas más necesitadas en quién siempre ve la Presencia de Jesús.-
ORACIÓN
AL ESPÍRITU SANTO:
Ven
Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en
ellos el fuego de tu amor; envía Señor tu Espíritu Creador y se
renovará la faz de la tierra.
OH Dios, que quisiste ilustrar los corazones de tus fieles con la luz del Espíritu Santo, concédenos que, guiados por este mismo Espíritu, obremos rectamente y gocemos de tu consuelo.
Por Jesucristo, nuestro Señor
Amén.
OH Dios, que quisiste ilustrar los corazones de tus fieles con la luz del Espíritu Santo, concédenos que, guiados por este mismo Espíritu, obremos rectamente y gocemos de tu consuelo.
Por Jesucristo, nuestro Señor
Amén.
18 de mayo de 2015
14 de mayo de 2015
14 DE MAYO ASCENSIÓN DEL MAESTRO JESÚS
MI
ASCENSIÓN (Mayo de 1955)
LA
ASCENSIÓN DEL ALMA SUBLIMADA ES LA META DE TODA EXPERIENCIA HUMANA.
Poco se dan cuenta los hombres de cuánto tejen la escalera de la
conciencia ascendente a lo largo de muchas vidas terrenales, ni
cuánto de la energía de otras corrientes de vida está entretejida
en su esplendor elevador.
Mucho
antes de la hora de Mi propia Ascensión en la colina de Betania, mi
querida Madre había subido caminando por el camino de hierba que
conducía desde el valle a la rosa lisa que conformaba el ápice de
dicha colina.
Allí,
en profunda contemplación y oración, su propia fuerza vital
ascendía hacia el cielo y un torrente fluído de energía creaba un
sendero espiritual natural sobre el cual Mi propio espíritu, con el
correr del tiempo, habría de regresar a Casa.
En
aquel día aciago, obediente al llamado del Padre, Me preparé para
Mi despedida final a la Tierra y a quienes habían servido y vivido
en mi breve vida terrena. Sólo Juan y mi Madre conocían la
naturaleza de la experiencia que Yo tenía por delante.
Parándome
temprano, vertí Mi amor a la dulce Tierra, fragante con el perfume
de una nueva primavera, a las aguas limpiadoras que habían bautizado
Mi alma y purificado Mi cuerpo, al aire purificador que
agradecidamente había inhalado con Mis pulmones en aquel primer
aliento, tanto tiempo atrás en un establo en Belén, al sol
ascensional cuyo ejemplo habría de seguir en este día de días.
Emití Mi invocación al Santo Confortador para que entrara al
corazón y conciencia de mis diligentes y devotos discípulos, y los
sostuviera en el vamino veraz. Hacia la cima de la colina de Betania
me dirigí por el sendero conformado por las brillantes huellas de la
constante novena de Mi madre por Mi victoria. Mamá y Juan, al tanto
de Mi inminente iniciación, reunieron a los discípulos y seres
queridos a su alrededor, de manera que Yo pudiera tener algunas horas
de privacidad con Mi Señor y Dios.
Justo
antes del mediodía, ellos ascendieron a la cima de la colina, y al
llegar el sol a su cenit, los puse a todos amorosamente en manos del
Padre, aceleré la actividad vibratoria de Mis vehículos, y le dije
adiós al mundo y sus experiencias. Desde entonces he regresado a
menudo, en Mis vestiduras inmortales, a quienes amo y quienes me aman
y me sirven, ya que no hay
separación en el Amor Divino.
¡Al
conocer la gloria suprema de esa hora, no puedo más que exhortar a
cada querido hijo de Dios a prepararse para ese día! Cuando llegue
la hora y la citatoria del Padre de Luz llegue al corazón, también
ustedes conocerán el pleno y verdadero propósito para el ser
individual, el cual es convertirse en un Sol de Luz por cuenta
propia, libre de la rueda de nacimiento y muerte, y Maestro de la
energía y vibración, empero sirviente de todo lo que vive, hasta
que toda la vida sea también Libre-en-Dios.-
1 de mayo de 2015
SAN JOSÉ, OBRERO – 1° de mayo
San José, descendiente de reyes, entre los que se cuenta David, el más famoso y popular de los héroes de Israel, pertenece también a otra dinastía, que permaneciendo a través de los siglos, se extiende por todo el mundo.
Sólo Nazaret —la ciudad humilde y desacreditada, hasta el punto que la gente se preguntaba: «¿De Nazaret puede salir alguna cosa buena?»— es la que podría explicarnos toda la trascendencia de la labor desarrollada por José en su pequeño taller de carpintero, mientras Jesús, a su lado, «crecía en sabiduría, en estatura y en gracia delante de Dios y de los hombres».
En efecto, allí, en aquel pequeño poblado situado en las últimas estribaciones de los montes de Galilea, residió aquella familia excelsa, cuando pasado ya el peligro había podido volver de su destierro en Egipto. Y allí es donde José, viviendo en parte en un taller de carpintero y en parte en una casita semiexcavada en la ladera del monte, desarrolla su función de cabeza de familia. Como todo obrero, debe mantener a los suyos con el trabajo de sus manos: toda su fortuna está radicada en su brazo, y la reputación de que goza está integrada por su probidad ejemplar y por el prestigio alcanzado en el ejercicio de su oficio.
Es este oficio el que le hace ocupar un lugar imprescindible en el pueblo, y a través del mismo influye en la vida de aquella pequeña comunidad. Todos le conocen y a él deben acudir cuando necesitan que la madera sea transformada en objetos útiles para sus necesidades.
José, el varón justo, está totalmente compenetrado con sus conciudadanos. Éstos aprecian, en su justo valor, a aquel carpintero sencillo y eficiente. Aun después de muerto, cuando Jesús ya se ha lanzado a predicar la Buena Nueva, le recordarán con afecto: «¿Acaso no es éste el hijo de José, el carpintero?», se preguntaban los que habían oído a Jesús, maravillados de su sabiduría. Y, efectivamente, era el mismo Jesús; pero José ya no estaba allí. Él ya había cumplido su misión, dando al mundo su testimonio de buen obrero. Por eso la Iglesia ha querido ofrecer a todos los obreros este espectáculo de santidad, proclamándole solemnemente Patrón de los mismos, para que en adelante el casto esposo de María, el trabajador humilde, silencioso y justo de Nazaret, sea para todos los obreros del mundo, especial protector ante Dios, y escudo para tutela y defensa en las penalidades y en los riesgos del trabajo.
Es la de aquellos hombres que con su trabajo manual van haciendo realidad lo que antes era sólo pura idea, y de los que el cuerpo social no puede prescindir en absoluto. Pues si bien es cierto que a la sociedad le son necesarios los intelectuales para idear, no lo es menos que, para realizar, le son del todo imprescindibles los obreros. De lo contrario, ¿cómo podría disfrutar la colectividad del bienestar, si le faltasen manos para ejecutar lo que la cabeza ha pensado? Y los obreros son estas manos que, aun a través de servicios humildes, influyen grandemente en el desarrollo de la vida social. Indudablemente que José también dejaría sentir, en la vida de su pequeña ciudad, la benéfica influencia social de su trabajo.
Seguramente que su vida no sería fácil; las herramientas, con toda su tosquedad primitiva, exigirían de José una destreza capaz de superar todas las deficiencias de medios técnicos; sus manos encallecidas estarían acostumbradas al trabajo rudo y a los golpes, imposibles de evitar a veces. Habiendo de alternar constantemente con la gente por quien trabajaba, tendría un trato sencillo, asequible para todos. Su taller se nos antoja que debía de ser un punto de reunión para los hombres —al menos algunos— de Nazaret, que al terminar la jornada se encontrarían allí para charlar de sus cosas.
19 de abril de 2015
19 DE ABRIL, NUESTRA SEÑORA DEL VERDÚN
ORIGEN
DE LA DEVOCIÓN:
El
Presbítero José De Luca fue el Cura Párroco de Minas desde
Noviembre de 1891 hasta abril de 1906. Fue él quien concibió la
idea, en el año 1900, de colocar una estatua de la Virgen en uno de
los cerros que rodean la ciudad.
La
imagen se traería de Montevideo y se colocaría sobre una columna de
seis metros de alto.-
RESEÑA
HISTÓRICA
El
primer poblador del paraje fue un vasco francés de nombre Juan
Bautista Berdum, a quien el gobierno de España donó esos campos en
el año 1801; por esa razón los vecinos luego lo llamaron Verdún.
Hacia
el año 1900 eran propietarios del Cerro Doña Maria Ariza de
Dartavete y su esposo Don Pedro Dartayete. El Padre De Luca les
solicitó permiso para colocar una estatua de la Virgen en la cumbre.
Doña
María Ariza ayudó a la Obra del Verdún, facilitando su casa para
dejar la estatua conseguida en Montevideo, hasta su colocación,
prestó además su carreta para subir los materiales para el
pedestal.
El
mismo día que en la plaza principal de Minas se abrían los
cimientos del grandioso monumento a Lavalleja, del Escultor Ferrari,
sobre la cumbre del Cerro del Verdún, se colocaban las primeras
piedras del sencillo pedestal en honor de María Inmaculada.
En
la revista “Industria y Comercio” de Montevideo de abril del 1901
se podía leer lo siguiente: “....Por iniciativa del Cura Párroco,
Don José De Luca, el 19 de Abril próximo se inaugurará una hermosa
estatua de la Virgen, sobre un pedestal…”
Sin
embargo, debido a la gran lluvia del día 19, la inauguración se
realizó el domingo 21 de Abril de 1901. Vino una gran peregrinación
de Montevideo en tren expreso, ya que por ese entonces no existían
carreteras ni autos.
La
peregrinación fue presidida por Monseñor Mariano Soler. Después de
la Misa campal, el Arzobispo bendijo el pedestal. Asistieron más de
3.000 peregrinos.
Desde
entonces se siguieron con algunas interrupciones las peregrinaciones
hasta nuestros días.
Al
año siguiente el Papa León Xlll concedía a los peregrinos del
Verdún la Indulgencia Plenaria: “Habiéndose colocado, según
hemos sabido, la imagen de la Bienaventurada Virgen María Inmaculada
en su Concepción, sobre la cumbre del cerro “Verdún” que mira a
la ciudad de Minas en la jurisdicción de la Arquidiócesis de
Montevideo… Nos, para aumentar la religión de los fieles y salud
de las almas, con piadosa caridad, usando los celestes tesoros de la
Iglesia concedemos misericordiosamente en el Señor, “indulgencia
plenaria y remisión de todos sus pecados a todos y a cada uno de los
fieles cristianos de ambos sexos que visitaren dicha imagen en un día
del año elegible al arbitrio de cada cual…” (Dado en Roma el
10-12-1902).
ESTATUA
Y TEMPLETE ACTUAL:
En
el año 1906, Monseñor Soler encargó al Arquitecto D. Cayetano
Bringas el proyecto del Monumento a la Virgen en la cumbre del
Verdún.
Proyectó
tres grandes pilastrones que representaban las tres virtudes
teologales: fe, esperanza y caridad. Iban rematados por ángeles con
los símbolos de las virtudes. El todo formaba una pirámide de base
triangular, símbolo de la plegaria que asciende y encima, un globo
terráqueo de cinco metros, sostenido por tres ángeles cuyas alas
abiertas medían siete metros, y la estatua de la Inmaculada de nueve
metros de alto. Total altura del monumento: 45 metros.
Al
año siguiente del fallecimiento de Monseñor Soler, el día 4 de
Junio de 1907 se colocó la piedra fundamental del Monumento actual.
El
fallecimiento inesperado del Arzobispo hizo que la obra se detuviera.
Pero
en el año 1909 se pensó realizar el monumento, tomando como base el
citado proyecto reduciéndolo a un tercio. Fue encomendado al
ingeniero Dr. Andrés Rius, radicado en Minas.
El
18 de Noviembre de 1909 una numerosa peregrinación en tren expreso
trajo la estatua actual que mide 3 metros 15 de alto, costó 7000
pesos y fue traída de Francia, Monseñor Isasa bendijo la imagen.
El
19 de Abril de 1910 se inauguró el Templete actual con una grandiosa
fiesta.
Siendo
Párroco el Padre Oscar Andrade, la sucesión Dartayete ofreció en
venta la parte que ocupa actualmente el camino, adquisición que
felizmente se llevó a cabo.
En
el año 1947 por su iniciativa se construyeron las estaciones del Via
Crucis, costeado por familias y comercios de Minas.
Una
Comisión de homenaje al Padre Olegario María Núñez, el poeta de
la Virgen propuso colocar al pie del Calvario, los restos del querido
poeta de Minas fallecido el 4 de enero de 1932, se basaba esta
decisión en una estrofa de su poesía al Verdún que decía: “Y en
un repliegue de tu serrania mi humilde ceniza se estremecerá”.
El
Padre Andrade, colocó también la piedra fundamental de la primitiva
capilla en la falda del cerro, en enero de 1943.
En
1957 es nombrado primer Obispo de Minas, Monseñor José María
Caballero y quiso llevar adelante la idea de Monseñor Soler.
Con
el mismo entusiasmo que los anteriores, el Monseñor Meny y Monseñor
Caballero, comenzaron a construir el camino de ascensión. Se llevó
a cabo la instalación eléctrica y se perforó un pozo artesiano.
Terminada
la Obra de reforma de la Catedral, Monseñor Meny, resolvió
retirarse de la Parroquia e irse a vivir al Verdún. Para ello hizo
construir una casa habitación junto a la Capilla, de ese modo
aseguró la Misa dominical en la Capilla del Cerro del Verdún.
Monseñor
Carlos Mullin, tercer Obispo de Minas, dio un paso gigante en todo lo
que se refiere a convertir el Verdún en un centro de oración.
Primero
hizo construir una nueva Capilla mirando hacia la cumbre del Cerro
(1975).
Desde
ella se contempla a la Virgen mientras se celebra la misa y en caso
de grandes peregrinaciones, la cuesta sirve de anfiteatro al aire
libre desde donde se puede seguir la Misa.
Luego
en 1977, transformó la primitiva Capilla en una casa de Ejercicios
Espirituales de dos plantas, se perfeccionó la iluminación de la
Virgen que como faro brilla todas las noches.
CELEBRACIONES
La
celebración anual de la fiesta, el 19 de Abril, reúne más de 80
000 peregrinos y con ellos toda la Conferencia Episcopal del Uruguay;
pero a lo largo del año y sobre todo los domingos de verano son
muchos los peregrinos que suben a la cumbre del Verdún para venerar
a la Virgen.
Desde
el comienzo la festividad se programó para el día 19 de Abril por
ser el día del desembarco de los Treinta y Tres Orientales,
dirigidos por Juan A. Lavalleja, nacido en Minas.
La
fiesta vincula así la gesta-patria de la Independencia de 1825 con
el patrocinio de la Virgen María.
Por
la afluencia ininterrumpida de peregrinos desde 1901, la Conferencia
Episcopal Uruguaya, mediante un Decreto del 15 de abril de 2010,
erigió el Santuario como Santuario Nacional de Nuestra Señora del
Verdún.
5 de abril de 2015
DOMINGO DE PASCUA O DE RESURRECCIÓN
El
Domingo de Pascua, también llamado Domingo de Resurrección o
Domingo de Gloria es el día culminante de la Semana Santa y la
fiesta central del cristianismo en la que se celebra la Resurrección
de Jesús al tercer día de haber sido crucificado.
El
Domingo de Resurrección marca el final de la Semana Santa y el
comienzo de un período liturgico de cincuenta días conocido como
Tiempo Pascual, que finaliza con el Domingo de Pentecostés.
La
Resurrección es un elemento fundamental de la religión cristiana al
punto que San Pablo escribió “Si Cristo no hubiera resucitado vana
sería nuestra fe”
La
palabra Pascua significa “paso”, queriendo significar el paso de
Jesús de la muerte a la vida.-
Juan
20: 1-9
El
primer día de la semana va María Magdalena de madrugada al sepulcro
cuando todavía estaba oscuro, y ve la piedra quitada del sepulcro.
Echa a correr y llega donde Simón Pedro y donde el otro discípulo a
quien Jesús quería y les dice: «Se han llevado del sepulcro al
Señor, y no sabemos dónde le han puesto».
Salieron Pedro y el otro discípulo, y se encaminaron al sepulcro. Corrían los dos juntos, pero el otro discípulo corrió por delante más rápido que Pedro, y llegó primero al sepulcro. Se inclinó y vio las vendas en el suelo; pero no entró. Llega también Simón Pedro siguiéndole, entra en el sepulcro y ve las vendas en el suelo, y el sudario que cubrió su cabeza, no junto a las vendas, sino plegado en un lugar aparte. Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado el primero al sepulcro; vio y creyó, pues hasta entonces no habían comprendido que según la Escritura Jesús debía resucitar de entre los muertos.
Salieron Pedro y el otro discípulo, y se encaminaron al sepulcro. Corrían los dos juntos, pero el otro discípulo corrió por delante más rápido que Pedro, y llegó primero al sepulcro. Se inclinó y vio las vendas en el suelo; pero no entró. Llega también Simón Pedro siguiéndole, entra en el sepulcro y ve las vendas en el suelo, y el sudario que cubrió su cabeza, no junto a las vendas, sino plegado en un lugar aparte. Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado el primero al sepulcro; vio y creyó, pues hasta entonces no habían comprendido que según la Escritura Jesús debía resucitar de entre los muertos.
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