Este blog, fue creado con profundo amor y está dedicado a los Mensajeros de Dios, la Hueste Angélica, que a cada momento de nuestra vida nos rodean, protegen y guían con su infinito Amor.-

19 de abril de 2016

NUESTRA SEÑORA DEL VERDÚN

19 DE ABRIL
MINAS LAVALLEJA -URUGUAY

ORIGEN DE LA DEVOCIÓN
El Presbítero José De Luca fue el Cura Párroco de Minas desde Noviembre de 1891 hasta abril de 1906. Fue él quien concibió la idea, en el año 1900, de colocar una estatua de la Virgen en uno de los cerros que rodean la ciudad.

La imagen se traería de Montevideo y se colocaría sobre una columna de seis metros de alto.-

RESEÑA HISTÓRICA
El primer poblador del paraje fue un vasco francés de nombre Juan Bautista Berdum, a quien el gobierno de España donó esos campos en el año 1801; por esa razón los vecinos luego lo llamaron Verdún.

Hacia el año 1900 eran propietarios del Cerro Doña Maria Ariza de Dartavete y su esposo Don Pedro Dartayete. El Padre De Luca les solicitó permiso para colocar una estatua de la Virgen en la cumbre.

Doña María Ariza ayudó a la Obra del Verdún, facilitando su casa para dejar la estatua conseguida en Montevideo, hasta su colocación, prestó además su carreta para subir los materiales para el pedestal.

El mismo día que en la plaza principal de Minas se abrían los cimientos del grandioso monumento a Lavalleja, del Escultor Ferrari, sobre la cumbre del Cerro del Verdún, se colocaban las primeras piedras del sencillo pedestal en honor de María Inmaculada.

En la revista “Industria y Comercio” de Montevideo de abril del 1901 se podía leer lo siguiente: “....Por iniciativa del Cura Párroco, Don José De Luca, el 19 de Abril próximo se inaugurará una hermosa estatua de la Virgen, sobre un pedestal…”

Sin embargo, debido a la gran lluvia del día 19, la inauguración se realizó el domingo 21 de Abril de 1901. Vino una gran peregrinación de Montevideo en tren expreso, ya que por ese entonces no existían carreteras ni autos.

La peregrinación fue presidida por Monseñor Mariano Soler. Después de la Misa campal, el Arzobispo bendijo el pedestal. Asistieron más de 3.000 peregrinos.

Desde entonces se siguieron con algunas interrupciones las peregrinaciones hasta nuestros días.

Al año siguiente el Papa León Xlll concedía a los peregrinos del Verdún la Indulgencia Plenaria: “Habiéndose colocado, según hemos sabido, la imagen de la Bienaventurada Virgen María Inmaculada en su Concepción, sobre la cumbre del cerro “Verdún” que mira a la ciudad de Minas en la jurisdicción de la Arquidiócesis de Montevideo… Nos, para aumentar la religión de los fieles y salud de las almas, con piadosa caridad, usando los celestes tesoros de la Iglesia concedemos misericordiosamente en el Señor, “indulgencia plenaria y remisión de todos sus pecados a todos y a cada uno de los fieles cristianos de ambos sexos que visitaren dicha imagen en un día del año elegible al arbitrio de cada cual…” (Dado en Roma el 10-12-1902).

ESTATUA Y TEMPLETE ACTUAL:
En el año 1906, Monseñor Soler encargó al Arquitecto D. Cayetano Bringas el proyecto del Monumento a la Virgen en la cumbre del Verdún.

Proyectó tres grandes pilastrones que representaban las tres virtudes teologales: fe, esperanza y caridad. Iban rematados por ángeles con los símbolos de las virtudes. El todo formaba una pirámide de base triangular, símbolo de la plegaria que asciende y encima, un globo terráqueo de cinco metros, sostenido por tres ángeles cuyas alas abiertas medían siete metros, y la estatua de la Inmaculada de nueve metros de alto. Total altura del monumento: 45 metros.

Al año siguiente del fallecimiento de Monseñor Soler, el día 4 de Junio de 1907 se colocó la piedra fundamental del Monumento actual.

El fallecimiento inesperado del Arzobispo hizo que la obra se detuviera.

Pero en el año 1909 se pensó realizar el monumento, tomando como base el citado proyecto reduciéndolo a un tercio. Fue encomendado al ingeniero Dr. Andrés Rius, radicado en Minas.

El 18 de Noviembre de 1909 una numerosa peregrinación en tren expreso trajo la estatua actual que mide 3 metros 15 de alto, costó 7000 pesos y fue traída de Francia, Monseñor Isasa bendijo la imagen.

El 19 de Abril de 1910 se inauguró el Templete actual con una grandiosa fiesta.

Siendo Párroco el Padre Oscar Andrade, la sucesión Dartayete ofreció en venta la parte que ocupa actualmente el camino, adquisición que felizmente se llevó a cabo.

En el año 1947 por su iniciativa se construyeron las estaciones del Via Crucis, costeado por familias y comercios de Minas.

Una Comisión de homenaje al Padre Olegario María Núñez, el poeta de la Virgen propuso colocar al pie del Calvario, los restos del querido poeta de Minas fallecido el 4 de enero de 1932, se basaba esta decisión en una estrofa de su poesía al Verdún que decía: “Y en un repliegue de tu serrania mi humilde ceniza se estremecerá”.

El Padre Andrade, colocó también la piedra fundamental de la primitiva capilla en la falda del cerro, en enero de 1943.

En 1957 es nombrado primer Obispo de Minas, Monseñor José María Caballero y quiso llevar adelante la idea de Monseñor Soler.

Con el mismo entusiasmo que los anteriores, el Monseñor Meny y Monseñor Caballero, comenzaron a construir el camino de ascensión. Se llevó a cabo la instalación eléctrica y se perforó un pozo artesiano.

Terminada la Obra de reforma de la Catedral, Monseñor Meny, resolvió retirarse de la Parroquia e irse a vivir al Verdún. Para ello hizo construir una casa habitación junto a la Capilla, de ese modo aseguró la Misa dominical en la Capilla del Cerro del Verdún.

Monseñor Carlos Mullin, tercer Obispo de Minas, dio un paso gigante en todo lo que se refiere a convertir el Verdún en un centro de oración.

Primero hizo construir una nueva Capilla mirando hacia la cumbre del Cerro (1975).

Desde ella se contempla a la Virgen mientras se celebra la misa y en caso de grandes peregrinaciones, la cuesta sirve de anfiteatro al aire libre desde donde se puede seguir la Misa.

Luego en 1977, transformó la primitiva Capilla en una casa de Ejercicios Espirituales de dos plantas, se perfeccionó la iluminación de la Virgen que como faro brilla todas las noches.

CELEBRACIONES
La celebración anual de la fiesta, el 19 de Abril, reúne más de 80 000 peregrinos y con ellos toda la Conferencia Episcopal del Uruguay; pero a lo largo del año y sobre todo los domingos de verano son muchos los peregrinos que suben a la cumbre del Verdún para venerar a la Virgen.

Desde el comienzo la festividad se programó para el día 19 de Abril por ser el día del desembarco de los Treinta y Tres Orientales, dirigidos por Juan A. Lavalleja, nacido en Minas.

La fiesta vincula así la gesta-patria de la Independencia de 1825 con el patrocinio de la Virgen María.

Por la afluencia ininterrumpida de peregrinos desde 1901, la Conferencia Episcopal Uruguaya, mediante un Decreto del 15 de abril de 2010, erigió el Santuario como Santuario Nacional de Nuestra Señora del Verdún.











6 de abril de 2016

ARCÁNGEL JOFIEL

Es el Ángel de la Iluminación y la Sabiduría.

A este Arcángel podemos pedirle que nos ayude a limpiar nuestras mentes de todo pensamiento negativo, y así poder recibir la iluminación.

Aporta conocimientos ante las dudas, ayuda a que nos entiendan quienes no quieren escucharnos.
Su nombre significa: Luz de Dios.

Su Llama es de color dorado y se magnetiza o magnifica el día lunes, Su Complemento Divino es la Señora Constanza.-

Su chakra es el Coronario (7º chakra).

Sus Cualidades son: Sabiduría Divina, Iluminación, Apertura mental para encarar problemas cotidianos y penetrar en lo más profundo de la conciencia humana, haciendo con su luz, poder ver mas allá donde la oscuridad no permite ver.







20 de marzo de 2016

ARCÁNGEL MIGUEL:

Se le conoce como el Ángel Protector pero también es el Arcángel de la Fe

Este Arcángel puede ser invocado en momentos en que se necesite tomar decisiones importantes o pidiendo protección de cualquier naturaleza, pero también para que nos ayude a incrementar la Fe en Dios

Es el Príncipe de los Arcángeles y comandante de los Ejércitos Celestiales.

Su nombre significa: "Quién como Dios".

Su Complemento Divino es la Señora Fe y ambos pertenecen al Rayo o Llama Azul.-

Su Rayo se magnetiza o magnifica el día Domingo.
Sus cualidades o virtudes son Fuerza, Equilibrio, Omnipotencia, Perfección, Fe, Voluntad y Poder.
Su chakra es el Laríngeo (5º chakra).
El Amado Arcángel Miguel es encargado de los que desencarnan o cambian de plano. Con su espada y sus legiones de ángeles azules, es el único que tiene permiso para internarse en “las tinieblas” para liberar a las almas prisioneras de sus errores y que no tienen a nadie que ruegue por ellas.

Una invocación al Arcángel Miguel hace que inmediatamente proceda a socorrer a quien sea, rodeandolo con su luz azul y arrancando las ataduras que ligan a otros a sus errores, pues la energía mal usada forma cuerdas y ligaduras tan fuertes como el acero que atan al ser impidiéndole que se libere él mismo, y que la espada” del Arcángel Miguel corta y libera


Su celebración es el 29 de septiembre






11 de marzo de 2016

LOS ARCÁNGELES

Son entes espirituales de gran poder a los que podríamos llamar "asistentes" de Dios.

Al igual que los ángeles son mensajeros de Dios, sin embargo, debido a que tienen más experiencia son considerados como los jefes de los ángeles.

Estos seres de luz, tienen funciones especiales dentro de su misión de ayudar a la humanidad

Tienen nombre propio y representan distintos aspectos de la voluntad de Dios.

¿Quiénes son los Arcángeles?

Según la tradición hebrea, los Arcángeles son siete, pero en la biblia sólo se mencionan a tres de ellos.-.

¿Por qué los otros Arcángeles no son tan conocidos?

En el siglo IV, el Sínodo de Laodicea, prohibió la invocación o adoración a los ángeles y también se limitó el número de los Arcángeles a tres, Miguel, Gabriel y Rafael.

Otro Concilio en el año 745 aprobó un día dedicado a los tres Arcángeles de la Biblia, pero prohibió los otros nombres.
Aún así, existen obras de arte con fecha posterior a estos Concilios que muestran a los Siete Arcángeles.
Posiblemente se refieran a las visiones de San Juan, o quizás los demás Arcángeles nunca fueron olvidados a pesar de que sus nombres quedaran proscritos hasta la era moderna.

¿Por qué Siete Arcángeles?

En la antigüedad, especialmente en la tradición judía, los números tenían distintos significados.
Entre los números más poderosos se encontraba el 7. Este número aparece en la Biblia dotado de esta cualidad.
Se dice también que son 7 los Aspectos de Dios y que cada Arcángel representa uno de estos aspectos.
Es por eso que sus nombres tienen significados distintos, que cuando se unen, forman un todo.











20 de febrero de 2016

LA TIENDA DEL CIELO


Estaba haciendo las compras de Navidad, cuando vi un letrero que decía: "La tienda del cielo".

Me causó curiosidad y me acerqué, la puerta se abrió lentamente y cuando me di cuenta, ya estaba adentro. Vi muchos ángeles parados en todas partes, uno de ellos me entregó una canasta y me dijo: "Ten, compra con cuidado todo lo que necesitas y lo que no puedas ahora, te lo llevarás después, eso sí, sólo puedes comprar cosas para ti".
Comencé a caminar por esa enorme y bella tienda y lo primero que compré fue PACIENCIA. El AMOR estaba en la misma fila y más abajo en el mismo pasillo encontré COMPRENSION. Pues eso se necesita muy seguido.
Encontré El TRIUNFO al lado de PERSEVERANCIA y no dudé en tomar 2 kilos de cada uno. La HUMILDAD estaba en la parte de arriba del estante y eché una caja en mi cesta, pues la podría necesitar después de utilizar el TRIUNFO.
También compré 2 bolsas de FE, que venía junto con ORACION.
Más adelante encontré el empaque del PERDON bellamente diseñado y eché en mi canasta 2 cajas, al doblar el pasillo me paré a comprar FUERZA y CORAJE, para utilizarlo sin duda en la carrera de la vida.

En el mismo pasillo vi la SERENIDAD, el VALOR y la SABIDURIA, los 3 por el precio de uno y tenía estas instrucciones: Utilizar la serenidad para aceptar las cosas que no se pueden cambiar, VALOR para cambiar aquellas que se pueden, y la SABIDURIA para distinguir la diferencia.
La PAZ y la FELICIDAD, las daban gratis con la compra de los demás artículos.
Llegué a la caja y también me atendió un ángel y le pregunté: "¿Cuánto debo?", él me sonrió y contestó, "lleva tu cesta a donde quiera que vayas", de nuevo pregunté, "si, pero cuánto debo?", él otra vez me sonrió y me respondió:
"No te preocupes, JESUCRISTO pagó tu deuda hace mucho tiempo".
¡Que maravilloso saber que el que tiene a Cristo, ¡ tiene la vida! todo lo que hace una vida abundante y llena de satisfacciones lo recibes de El cuando le abres tu corazón y lo dejas tomar el control y llenarte de su amor.

8 de noviembre de 2015

VIRGEN DE LOS TREINTA Y TRES

SEGUNDO DOMINGO DE NOVIEMBRE
La pequeña imagen de la Virgen de los Treinta y Tres es una talla en madera procedente de los talleres de las misiones que los jesuitas tenían en el Paraguay a mediados del siglo XVIII. Cuando a principios del siguiente siglo, el vecindario del Pintado logró la construcción de una parroquia, los principales pobladores se consagraron a su Patrona la Inmaculada, bajo la advocación de Nuestra Señora de Luján.
Su primer párroco, el presbítero Santiago Figueredo, en vista de la pobreza y aridez de aquellos terrenos resolvió trasladar la parroquia a otro lugar más cómodo y propicio para el culto de la Virgen.
Acudió al Cabildo de Montevideo y una vez obtenido el permiso, los vecinos del Pintado se trasladaron a la que hoy es la ciudad de Florida. En este lugar se construyó otra capilla y se colocó a la Virgen de Luján.
En1805, la nueva ciudad fue erigida en sede parroquial. Veinte años después, Florida fue teatro de un acontecimiento fundamental de la historia del Uruguay.
Entonces su territorio, invadido por los ejércitos de Portugal, había sido anexado al Brasil con el nombre de “Providencia Cisplatina”. El pueblo, no resignado a esta denominación, esperaba el momento oportuno para sacudir el yugo.
El 19 de abril de 1825, treinta y tres orientales, patriotas del
Uruguay, al mando de Juan Antonio Lavalleja, desembarcaron en las playas de la Agraciada para dar comienzo a la liberación de su patria.
Al llegar a Florida se dirigieron al pequeño templo y a los pies de la Virgen, el 25 de mayo de 1825, colocaron el futuro de la nueva nación.

El mismo año los jefes orientales inclinaron la bandera tricolor ante la imagen de la Virgen, llamada desde entonces la Virgen de los Treinta y Tres. 

El 25 de agosto los convencionales del Congreso de la Florida después de suscribir el acta de la independencia en un rancho situado al lado de la Iglesia de la Virgen, se dirigieron a Ella y arrodillados al pie de la sagrada imagen, le pidieron que fortaleciera sus corazones y les diera valor para llevar a feliz término sus anhelos de emancipación. El triunfo coronó sus esfuerzos y la devoción a la Virgen de los Treinta y Tres quedó ligada a la libertad de Uruguay.


La “Libertadora del Uruguay” porta desde 1857 una corona de oro y piedras preciosas, regalo del general Manuel Oribe, segundo jefe de los Treinta y Tres,
que luego fuera presidente de la República. Lo desproporcionado del tamaño de esta corona—una extraordinaria obra de orfebrería—ha venido a ser la nota distintiva de esta advocación mariana.

El 25 de agosto de 1975, al cumplirse los 150 años de su Independencia, la nación uruguaya declaró oficialmente “Monumento Histórico” a esta imagen de la Virgen y al templo donde se le venera.

La Virgen de los Treinta y Tres mide 36 cm de alto. Es una talla barroca de la Asunción de la Virgen, cuyas vestiduras parece que se mueven al viento por la abundancia de sus pliegues.

La imagen fue coronada canónicamente en 1961, por concesión de Su Santidad el Papa Juan XXIII; quien al año siguiente la proclamó oficialmente “Patrona del Uruguay”.

La solemnidad de la Virgen de los Treinta y Tres se celebra el segundo domingo de noviembre con una peregrinación a su Santuario desde todos los lugares de la nación.








1 de noviembre de 2015

DÍA DE TODOS LOS SANTOS

01 DE NOVIEMBRE
LOS SANTOS:
La Sagrada Biblia llama "Santo" a aquello que está consagrado a Dios. La Iglesia Católica ha llamado "santos" a aquellos que se han dedicado a tratar de que su propia vida le sea lo más agradable posible a Nuestro Señor.
Hay unos que han sido "canonizados", o sea declarados oficialmente santos por el Sumo Pontífice, porque por su intercesión se han conseguido admirables milagros, y porque después de haber examinado minuciosamente sus escritos y de haber hecho una cuidadosa investigación e interrogatorio a los testigos que lo acompañaron en su vida, se ha llegado a la conclusión de que practicaron las virtudes en grado heroico.
Para ser declarado "Santo" por la Iglesia Católica se necesita toda una serie de trámites rigurosos. Primero una exhaustiva averiguación con personas que lo conocieron, para saber si en verdad su vida fue ejemplar y virtuosa. Si se logra comprobar por el testimonio de muchos que su comportamiento fue ejemplar, se le declara "Siervo de Dios". Si por detalladas averiguaciones se llega a la conclusión de que sus virtudes, fueron heroicas, se le declara "Venerable". Más tarde, si por su intercesión se consigue algún milagro totalmente inexplicable por medios humanos, es declarado "Beato". Finalmente si se consigue un nuevo y maravillosos milagro por haber pedido su intercesión, el Papa lo declara "santo".
Para algunos santos este procedimiento de su canonización ha sido rapidísimo, como por ejemplo para San Francisco de Asís y San Antonio, que sólo duró 2 años. Poquísimos otros han sido declarados santos seis años después de su muerte, o a los 15 o 20 años. Para la inmensa mayoría, los trámites para su beatificación y canonización duran 30, 40,50 y hasta cien años o más.
Después de 20 o 30 años de averiguaciones, la mayor o menor rapidez para la beatificación o canonización, depende de que obtenga más o menos pronto los milagros requeridos.
Los santos "canonizados" oficialmente por la Iglesia Católica son varios millares. Pero existe una inmensa cantidad de santos no canonizados, pero que ya están gozando de Dios en el cielo. A ellos especialmente está dedicada esta fiesta de hoy.






 




7 de octubre de 2015

NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO 07 DE OCTUBRE

NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO

El Rosario es una serie de 150 avemarías repartidas en decenas; cada una de las cuales comienza por un padrenuestro y termina con un gloria.

Los fieles honran durante el rosario a Cristo y a su Santísima Madre y meditan sobre los quince principales misterios de la vida de ambos.-

Si se sigue la propuesta del papa Juan Pablo II, se debe agregar a estos quince los cinco «misterios de la luz», que añade al conjunto cinco aspectos «sacramentales» (el bautismo de Jesús, las Bodas de Caná, la proclamación del Reino, la Transfiguración y la institución de la Eucaristía).

Precisamente ese rezo es un método fácil y adaptable a toda clase de personas, aun a las menos instruidas, y una excelente manera de ejercitar los actos más sublimes de fe y contemplación.

Todo el Evangelio está contenido en el padrenuestro, la oración que el Señor nos enseñó, y quienes lo han penetrado a fondo no pueden cansarse de repetirlo; en cuanto al avemaría, toda ella está centrada en el misterio de la Encarnación y es la oración más apropiada para honrar dicho misterio.

Aunque en el avemaría hablamos directamente a la Santísima Virgen e invocamos su intercesión, esa oración es sobre todo una alabanza y una acción de gracias a su Hijo por la infinita misericordia que nos mostró al encarnarse.
San Pío V ordenó en 1572 que se conmemorase anualmente a Nuestra Señora de las Victorias para obtener la misericordia de Dios sobre su Iglesia, para agradecerle sus innumerables beneficios y, en particular, para darle gracias por haber salvado a la cristiandad del dominio de los turcos en la victoria de Lepanto (1571).

Aquel triunfo fue una especie de respuesta directa del cielo a las oraciones y procesiones del rosario, organizadas por las cofradías de Roma, en el momento en que se libraba la batalla.

Un año más tarde, Gregorio XIII cambió el nombre de la fiesta por el del Rosario y determinó que se celebrase el primer domingo de octubre (día en que se había ganado la batalla).

El 5 de agosto de 1716, día de la fiesta de la dedicación de Santa María la Mayor, los cristianos, mandados por el príncipe Eugenio, infligieron otra importante derrota a los turcos en Peterwardein de Hungría.
Con ese motivo, el Papa Clemente XI extendió a toda la Iglesia de Occidente la fiesta del Santo Rosario.

Actualmente se celebra el 7 de octubre, día en que se ganó la batalla de Lepanto; pero los dominicos siguen celebrándola el primer domingo del mes.

Según la tradición dominicana, ratificada por muchos Pontífices, Santo Domingo fue quien dio al rosario su forma actual, cuando obedeció al pie de la letra las instrucciones que le dio la Santísima Virgen en una visión.

La verdad de aquel suceso fue puesta en duda por primera vez hace dos siglos y, desde entonces, la controversia se ha entablado una y otra vez.

Ya se sabe que el uso de objetos similares al rosario para ayudar a la memoria a llevar la cuenta es muy antiguo y anterior a la época de Santo Domingo.

Por no citar más que un ejemplo, los monjes de Oriente emplean una especie de rosario de cien cuentas o perlas dispuestas de modo muy diferente al nuestro y que no tiene nada que ver con el que nosotros rezamos.

Por otra parte, está fuera de duda que en el siglo XIII se acostumbraba ya en todo el Occidente repetir cierto número de padrenuestros o avemarías (con frecuencia 150, que es el número de los salmos) y llevar la cuenta por medio de sartas de cuentecillas.

Ninguna de las historias del rosario anteriores al siglo XV hace mención de Santo Domingo y, durante los dos siglos siguientes, ni siquiera los dominicos estaban de acuerdo en la manera de definir el papel desempeñado por el Santo fundador.
Ninguna de sus biografías primitivas habla del rosario y los primeros documentos de la orden, aun los que se refirieron a los métodos de oración, tampoco lo mencionan. Además, la iconografía dominicana, desde los frescos de Fra Angélico hasta la suntuosa tumba de Santo Domingo en Bolonia (terminada en 1532), no ofrece vestigios del rosario.

En vista de los hechos que acabamos de enumerar, la opinión actual sobre el origen del rosario es muy diferente de la que prevalecía en el siglo XVI. Dom Luis Gougaud escribía en 1922 que «los diferentes elementos que componen la devoción católica conocida ordinariamente con el nombre de rosario, son el producto de un desarrollo gradual y prolongado, de una evolución que comenzó antes de la época de Santo Domingo, continuó sin que el Santo influyese en ella y tomó su forma definitiva varios siglos después de su muerte».

El P. Gettino, O.P., opina que Santo Domingo puede considerarse como el creador de la devoción del rosario, porque popularizó la práctica de rezar una serie de avemarías, aunque no fijó su número ni determinó la inserción de los padrenuestros.

Por su parte, el P. Beda Jarret, O.P., afirma enfáticamente que el rosario inventado por Santo Domingo no era, propiamente hablando, «una devoción o fórmula de oración sino un método de predicación».


Pero, aunque tal vez haya que abandonar la idea de que Santo Domingo inventó y propagó la devoción del rosario, no por ello deja ésta de estar íntimamente relacionada con los dominicos, ya que fueron ellos quienes le dieron la forma que tiene actualmente y durante varios siglos la han predicado en todo el mundo. Ello ha sido una fuente de bendiciones para innumerables almas y ha producido una corriente incesante de oraciones que se elevan a Dios.

No hay cristiano, por simple e iletrado que sea, que no pueda rezar el rosario. Y dicha devoción puede ser el vehículo de la más alta contemplación y de la oración más sencilla.

Todo cristiano está familiarizado con la idea de que, siendo el rosario una verdadera fuente de gracias, es muy natural que la Iglesia le consagre una fiesta.

En Montevideo, la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario y Santo Domingo se encuentra en la Calle Dr. Mario Cassinoni 1337 esquina José Enrique Rodó, el el barrio del Cordón.-










4 de octubre de 2015

SAN FRANCISCO DE ASIS Y EL IMPRESIONANTE ENCUENTRO CON EL LOBO DE GUBBIO

En el tiempo en que San Francisco moraba en la ciudad de Gubbio, apareció en la comarca un grandísimo lobo, terrible y feroz, que no sólo devoraba los animales, sino también a los hombres; hasta el punto de que tenía aterrorizados a todos los habitantes, porque muchas veces se acercaba a la ciudad. Todos iban armados cuando salían de la ciudad, como si fueran a la guerra; y aun así, quien topaba con él estando solo no podía defenderse. Era tal el terror, que nadie se aventuraba a salir de la ciudad.
San Francisco, movido a compasión de la gente del pueblo, quiso salir a enfrentarse con el lobo, desatendiendo los consejos de los habitantes, que querían a todo trance disuadirle. Y, haciendo la señal de la cruz, salió fuera del pueblo con sus compañeros, puesta en Dios toda su confianza.
Encuentro sorprendente
Como los compañeros vacilaran en seguir adelante, San Francisco se encaminó resueltamente hacia el lugar donde estaba el lobo. Cuando he aquí que, a la vista de muchos de los habitantes, que habían seguido en gran número para ver este milagro, el lobo avanzó al encuentro de San Francisco con la boca abierta; acercándose a él, San Francisco le hizo la señal de la cruz, lo llamó a sí y le dijo:
"¡Ven aquí, hermano lobo! Yo te mando, de parte de Cristo, que no hagas daño ni a mí ni a nadie."
Apenas trazó la cruz San Francisco, el terrible lobo cerró la boca, dejó de correr y, obedeciendo la orden, se acercó mansamente, como un cordero, y se echó a los pies de San Francisco. Entonces, San Francisco le habló en estos términos:
"Hermano lobo, tú estás haciendo daño en esta comarca, has causado grandísimos males maltratando y matando las criaturas de Dios sin su permiso; y no te has contentado con matar y devorar las bestias, sino que has tenido el atrevimiento de dar muerte y causar daño a los hombres, hechos a imagen de Dios. Por todo ello has merecido la horca como ladrón y homicida malvado. Toda la gente grita y murmura contra ti y toda la ciudad es enemiga tuya. Pero yo quiero, hermano lobo, hacer las paces entre ti y ellos, de manera que tú no les ofendas en adelante, y ellos te perdonen toda ofensa pasada, y dejen de perseguirte hombres y perros."
Ante estas palabras, el lobo, con el movimiento del cuerpo, de la cola y de las orejas y bajando la cabeza, manifestaba aceptar y querer cumplir lo que decía San Francisco. Le dijo entonces San Francisco:
"Hermano lobo, puesto que estás de acuerdo en sellar y mantener esta paz, yo te prometo hacer que la gente de la ciudad te proporcione continuamente lo que necesitas mientras vivas, de modo que no pases ya hambre; porque sé muy bien que por hambre has hecho el mal que has hecho. Pero, una vez que yo te haya conseguido este favor, quiero, hermano lobo, que tú me prometas que no harás daño ya a ningún hombre del mundo y a ningún animal. ¿Me lo prometes?"
El lobo, inclinando la cabeza, dio a entender claramente que lo prometía. San Francisco le dijo:
"Hermano lobo, quiero que me des fe de esta promesa, para que yo pueda fiarme de ti plenamente."
San Francisco le tendió la mano para recibir la fe, y el lobo levantó la pata delantera y la puso mansamente sobre la mano de San Francisco, dándole la señal de fe que le pedía. Luego le dijo San Francisco:
"Hermano lobo, te mando, en nombre de Jesucristo, que vengas ahora conmigo sin temor alguno; vamos a concluir esta paz en el nombre de Dios."
El lobo, obediente, marchó con él como manso cordero, en medio del asombro de los habitantes. Corrió rápidamente la noticia por toda la ciudad; y todos, grandes y pequeños, hombres y mujeres, jóvenes y viejos, fueron acudiendo a la plaza para ver el lobo con San Francisco.
Cuando todo el pueblo se hubo reunido, San Francisco se levantó y les predicó, diciéndoles, entre otras cosas, cómo Dios permite tales calamidades por causa de los pecados; y que es mucho más de temer el fuego del infierno, que ha de durar eternamente para los condenados, que no la ferocidad de un lobo, que sólo puede matar el cuerpo; y si la boca de un pequeño animal infunde tanto miedo y terror a tanta gente, cuánto más de temer no será la boca del infierno.
"Volveos, pues, a Dios, carísimos, y haced penitencia de vuestros pecados, y Dios os librará del lobo al presente y del fuego infernal en el futuro."
Terminado el sermón, dijo San Francisco:
"Escuchen, hermanos míos: el hermano lobo, que está aquí ante vosotros, me ha prometido y dado su fe de hacer paces con vosotros y de no dañaros en adelante en cosa alguna si vosotros os comprometéis a darle cada día lo que necesita. Yo salgo fiador por él de que cumplirá fielmente por su parte el acuerdo de paz."
Entonces, todo el pueblo, a una voz, prometió alimentarlo continuamente. Y San Francisco dijo al lobo delante de todos:
"Y tú, hermano lobo, ¿me prometes cumplir para con ellos el acuerdo de paz, es decir, que no harás daño ni a los hombres, ni a los animales, ni a criatura alguna?"
El lobo se arrodilló y bajó la cabeza, manifestando con gestos mansos del cuerpo, de la cola y de las orejas, en la forma que podía, su voluntad de cumplir todas las condiciones del acuerdo"
Añadió San Francisco:
"Hermano lobo, quiero que así como me has dado fe de esta promesa fuera de las puertas de la ciudad, vuelvas ahora a darme fe delante de todo el pueblo de que yo no quedaré engañado en la palabra que he dado en nombre tuyo."
Entonces, el lobo, alzando la pata derecha, la puso en la mano de San Francisco. Este acto y los otros que se han referido produjeron tanta admiración y alegría en todo el pueblo, así por la devoción del Santo como por la novedad del milagro y por la paz con el lobo, que todos comenzaron a clamar al cielo, alabando y bendiciendo a Dios por haberles enviado a San Francisco, el cual, por sus méritos, los había librado de la boca de la bestia feroz.
El lobo siguió viviendo dos años en Gubbio; entraba mansamente en las casas de puerta en puerta, sin causar mal a nadie y sin recibirlo de ninguno. La gente lo alimentaba cortésmente, y, aunque iba así por la ciudad y por las casas, nunca le ladraban los perros.
Por fin, al cabo de dos años, el hermano lobo murió de viejo; los habitantes lo sintieron mucho, ya que, al verlo andar tan manso por la ciudad, les traía a la memoria la virtud y la santidad de San Francisco.

Fuente: Las Florecillas de San Francisco de Asis Capítulo XXI Siglo XIV