Este blog, fue creado con profundo amor y está dedicado a los Mensajeros de Dios, la Hueste Angélica, que a cada momento de nuestra vida nos rodean, protegen y guían con su infinito Amor.-

21 de febrero de 2015

ATRAYENDO A LOS ÁNGELES

MAHÁ CHOHÁN     22 de Agosto de 1954
Mis hijos benditos:
¡Cuan preciosas resultan a Mi corazón  sus expresiones de amor, las cuales vienen a Mí en sus epístolas individuales y retornan a ustedes en el rayo de sus propias dulces energías con Mi  radiación y bendición, no sólo para su victoria final, sino para su verdadero confort y estímulo! ¿Han pensado que si bien Mi cargo es el de "Confortador", ustedes, a su vez, constituyen un "confort" para Mí a través del dulce intercambio que tenemos unos con otros? Amor es la Vida misma, y todo -—desde la más pequeña molécula hasta la mismísima Deidad— responde al Amor. Cuando más Amor se vierte a la vida en general, tanto más Paz, Armonía y Bendiciones de toda clase se recibe en retorno. No se cansen del recto actuar y del recto desear. Estas actividades pagan dividendos no solamente en el "más allá", sino en el propio diario vivir.
La Vida, tal cual ustedes saben, es una actividad de energía y vibración—un recibir y un dar. Estamos constantemente recibiendo la Vida Inmaculada a través del latido del corazón, y con igual constancia, mediante nuestros pensamientos y sentimientos individuales, estamos transmutando su cualidad a sea cual fuere la expresión que dicte el estado de ánimo del momento, cuando la totalidad de nuestros esfuerzos debería estar centrada en elevar la cualidad de nuestra energía dirigiendo conscientemente pensamiento y sentimiento puros a nuestra vida.
Frecuentemente oímos decir, "oh, cómo desearía poder ver y sentir la Presencia de los Ángeles". Verán, los Ángeles se parecen mucho a los pájaros y al Reino de la Naturaleza en general, como el cervatillo y el conejo o cualquiera de las delicadas criaturas que representan al Reino de la Naturaleza. Si estudian la reacción de estas pequeñas criaturas a la vibración, comenzarán a entender cómo las pacíficas y delicadas vibraciones le permiten a un pájaro descender sobre las manos de ustedes, o un cervatillo echarse a sus pies; y es esta la misma vibración que se requiere para traer y sostener la Presencia de la Hueste Angélica durante su meditación, o como una presencia protectora en el hogar, o alrededor de las corrientes de vida dé Aquéllos a quienes se sienten dedicados en el momento.
El cultivar ese sentimiento pacífico en sí mismos —que pueden comprobar una y otra vez mediante la reacción del Reino físico de la Naturaleza hacia ustedes— es auto-prepararse para convertirse en co-trabajadores con el Reino Angélico y, así, contribuir en gran medida a Su vertida de Amor y Luz a la gente de la Tierra. San Francisco de Assisi podía atraer a cualquier criatura del bosque mediante Su radiación de Paz, y por Su verdadero amor por estos seres; y estaba constantemente rodeado por incontables miembros de la Hueste Angélica quienes obedecieron Su comando en más de una ocasión al proteger y sostener vidas, disolviendo plagas e impidiendo tormentas de furia catastrófica.
Por tanto, los individuos que pueden hacerse uno con la conciencia y la radiación de la Hueste Angélica, podrían entrar al centro de un tornado y devolver esa energía a la Paz; y tales personas constituirán un tremendo poder en los días venideros. Tales individuos serán también presencias comandadoras de Paz únicamente a punta de radiación, teniendo un efecto aquietador sobre las naturalezas turbu­lentas de aquéllos que contacten en el curso ordinario de su diario vivir. Estamos dando inicio ahora a una búsqueda a lo ancho del mundo por voluntarios, y consideramos, con gran esperanza, que podemos entre­nar a suficientes miembros del Género Humano de manera que cuando las Hueste Angélica venga a la encarnación en grandes cantidades, ya se habrán establecido centros a los cuales Ellos naturalmente gravitarán por el aparentemente natural curso de los eventos. 

* Nota: En 1954 el Cargo de Mahá Chohán era ocupado por el Santo Aeolus.-

Fuente: Boletines Privados de Thomas Printz



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